Posicionamiento Poderoso

“Los individuos poderosos cambian lo que pueden y eligen la paz interior en lo que no pueden cambiar.”

¡Me encantaría ser cuatro pulgadas más alta! Lo que quiero decir, es que mi nieto de siete años, ¡es casi tan alto como yo! Me sentiría tan feliz de tener la belleza y el cuerpo que disfruté cuando tenía 21 años, para no tener que “pintar” mi rostro, y cubrir las canas en mi pelo, con químicos. ¡Oh, cómo me gustaría viajar a mi pasado con mi entendimiento actual, atravesar las puertas que mi vergüenza y mis temores me impedían cruzar, y rehusarme a hacer las cosas que fueron sembradas por la presión de la gente!

Ya sea eventos pasados circunstancias presentes, seamos sinceros, hay cosas que no tenemos el poder para cambiar. Esto, sin embargo, NO nos hace totalmente impotentes. ¡Mi respuesta interna a los hechos inmutables en realidad tiene la capacidad de empoderarme! Es a través de esto que puedo interpretar mi pasado con gratitud, mi presente con valor, y mi futuro con esperanza.

Diariamente nos encontramos con lo que no podemos cambiar, pero eso no significa que somos impotentes. Las circunstancias pueden enviar invitaciones basadas en el miedo, pero eso no significa que somos temerosos o inseguros. Podemos ser confrontados con las personas que hacen oídos sordos a nuestra voz, pero eso no significa que seamos silenciados. Los acontecimientos pasados presentes de nuestra vida no definen lo que somos ni pueden gobernar nuestra contribución al mundo. En la actualidad, lo que yo creo que es verdad, da forma a mi realidad. Nuestras respuestas internas a mensajes opuestos nos revelan con precisión lo seguros y poderosos que somos intrínsecamente.

Para abrazar la plenitud de nuestro Posicionamiento Poderoso debemos reconocer aquello en lo que no tenemos poder. Tan pronto como intentamos controlar lo que no podemos o no debemos, los resultados serán contraproducentes y la frustración vendrá a continuación. Nos encontramos impotentes al querer manipular las decisiones, actitudes, acciones o perspectivas de otros. Piense en esto: ¿Hay auténtico amor, lealtad, compañerismo o validación verdaderos de parte de alguien que vive en la intimidación de un liderazgo de mano dura?

No tenemos el poder para controlar lo externo o esperar que se alinee perfectamente con nuestros deseos, necesidades o sueños. En realidad, los desafíos a lo largo del camino de la vida no destruyen una visión, pero construir el visionario, es un logro mucho mayor. El verdadero éxito no se basa en la cantidad, sino en la calidad de nuestra contribución y es capaz de aumentar de manera exponencial en medio de la adversidad. Un monumento nunca se erigió, un héroe nunca fue reconocido, ni una meta jamás alcanzada sin el coraje de ponerse en pie cuando nuestro mundo está temblando.

El Posicionamiento Poderoso es una postura interna. Usted es el único que puede determinar realmente la autenticidad de su orden interno. Cuando hay una vigilancia pacífica a su expresión única, será testigo del nacimiento de una mayor confianza. Debemos reconocer que somos impotentes para cambiar lo que no se puede cambiar, al mismo tiempo que posee una fuerza silenciosa de perseverar y crecer. Esta dicotomía interna nos permite caminar con paso firme cuando somos confrontados con los terrenos rocosos de la vida.

Nadie está diseñado para satisfacer todas las necesidades de todos en el planeta… ¡gracias a Dios! Sólo somos responsables de hacer nuestra parte desde un corazón que es capaz de discernir lo que podemos o no podemos cambiar. Es en ese momento que nuestro mundo externo comienza a cambiar; es por este Posicionamiento Poderoso de ser lo mejor que podemos ser, ni más ni menos.

Esta posición se actualiza cuando decido dar lo mejor cada día. Es cuando amo a pesar de las acciones de otro y gastar mi vida en aquellos que quieren mi inversión. Cuando elijo servir, dar, e interesarme por los demás, simplemente porque es lo correcto, porque las personas son valiosas, y porque quiero dejar el mundo siendo un lugar mejor, es que la vida será realmente buena debido a la persona en quien me he convertido y a la causa que sirvo.

Dra. Melodye Hilton