Haciendo la diferencia

Todo líder de corazón auténtico desea hacer una diferencia y traer cambio social. Cuando su liderazgo es dirigido por una fuerza mayor para hacer la diferencia, su núcleo central encuentra una expresión sin precedentes. Cuando usted es testigo de un cambio positivo, pequeño o grande, se da cuenta que su ejemplo de vida y las diarias inversiones hacen una diferencia auténtica.

¡Aunque es inevitable, nadie desea ser herido! Nuestro subconsciente trata de protegernos del dolor emocional. La dicotomía de nuestros mecanismos de autodefensa estriba, en que las mismas paredes que hemos construido para protegernos, son las que mantienen a otros afuera, y en última instancia sabotean nuestra habilidad para hacer la diferencia. Tuve que escoger hace años, en qué iba a poner atención en mi liderazgo. Tenía la opción de proteger mi corazón del dolor, o dar un salto valiente para cambiar mi mundo para siempre. Escogí el último.

Me encantaría decir, que mi decisión valiente y noble protegió mi corazón del dolor palpitante en su puerta. No lo hizo. Las heridas han ido y venido, pero no me han impedido hacer una diferencia. Esa decisión, no tenía el poder de ordenar en el corazón de otro, o externamente controlar sus decisiones, pero sí tuvo la capacidad para solidificar mi respuesta interna a pesar del dolor.

“Si no estoy lo suficientemente cerca para ser herido, no estoy suficientemente cerca para hacer la diferencia”.

Miremos algunos beneficios poderosos para manejar las respuestas internas del dolor.

Protección al  ser controlado por estrategias de miedo: Nuestra respuesta innata inicial a la decepción, el rechazo, la traición o la devaluación es el miedo. El miedo actuará como  respuesta emocional lanzando como un pedazo de nuestra mente y creando un enorme lío para limpiar. O, en otra reacción potencial de miedo es posible esconderse para evitarlo, y elaboramos  internamente planes de amargura. ¡Ambos son destructivos!

“La acción y el discurso concebidos basados en el miedo, se traducirá en acciones y palabras de las que usted, sin duda, se arrepentirá.”

Nuestra brújula interna persistentemente señala el “norte verdadero”: El verdadero norte describe la dirección de nuestra vida. Las heridas son como flechas lanzadas al núcleo de nuestra capacidad, de hacer una diferencia. A medida que entendemos las respuestas internas sanas para el dolor, podemos elegir rechazarlo para estabilizar el rumbo, y así  volver a la ruta que nos alejó de nuestro verdadero norte. No vamos a  relegar el control del timón de nuestra vida, a la tormenta temporal del dolor de cabeza.

Las energías emocionales necesarias están protegidas para su distribución adecuada: Somos recipientes de contribuciones únicas que harán la diferencia. Y a pesar de contar con un guardián interno que conserva nuestras energías emocionales, reconoceremos que, al malgastar nuestra energía en lo que somos incapaces de controlar, consumiremos el combustible que se necesita para avanzar en el camino.

“El valor se manifiesta cuando es movido por una causa superior, aunque no esté ausente de miedo o de sacrificio personal.”

Permita que su valor interno lo lleve de un lugar de impotencia y dolor, a un lugar para hacer una diferencia. Sí, se enfrentará a desafíos imprevistos. A veces el miedo gritará, ¡Usted no es lo suficientemente bueno!. El precio que pague será sustancial, pero cuando vea la diferencia que está haciendo, pequeña o grande ¡valdrá la pena todo y saldrá a bailar! 

Dra. Melodye Hilton